Reducir la materia nueva al estudiar inglés

Cuando comenzamos a estudiar inglés, y particularmente en los primeros niveles, tratamos de abarcar todo lo posible, en un intento de aprender lo más rápido la mayor cantidad de conocimiento que podamos. Este estallido de motivación suele durar poco tiempo, al darnos cuenta de lo inadecuado que es estudiar tanta materia al mismo tiempo y de lo frustrante que puede llegar a ser para nuestra propia evaluación como estudiantes. Pero a pesar de ello hay ocasiones en las que nos empeñamos en seguir añadiendo conceptos nuevos, aunque no tengamos todavía lo suficientemente consolidado lo anterior y no estemos avanzando realmente.





Ante todo debemos tener claro que al comenzar un idioma es necesario asentar unos principios básicos, tardemos lo que tademos. Esto significa que si después de un mes seguimos con el vocabulario inicial no debemos frustrarnos si estamos realizando un buen trabajo ya que, además de las circunstancias personales que pueden rodearnos para no avanzar a un ritmo en teoría normal, los añadidos que elijamos para nuestro estudio solo entorpecerán la consolidación de esos principios básicos. Cuando no sabemos ni siquiera cómo crear frases en tiempos verbales diferentes al presente difícil será avanzar a la lectura de un texto normal en inglés.

Este material nuevo puede a su vez interferir con lo que hemos aprendido hasta ahora si no hemos trabajado bien en ello. Una situación muy común se da con el verbo 'can' el cual produce mucha confusión por las excepciones y particularidades que tiene en determinadas frases. 

Al aprender a conjugar otros verbos y no concentrarnos en estas sesiones en las diferencias con los verbos irregulares, entre ellos 'can' nos podemos encontrar que aunque a priori ya los dominamos en el futuro cometamos de nuevo los mismos errores, produciendo que tengamos que retroceder en el estudio para unas bases que deberían estar ya asentadas. La sensación que produce el tener que volver atrás puede ser desoladora, por lo que debemos tener claro cuándo podemos avanzar realmente en la materia.

Con esto no queremos decir que no avancemos hasta saberlo todo al dedillo, ya que correríamos el riesgo de estancarnos y sentir que no conseguimos progresar. Solo marcar el hecho de que en un idioma nuevo es fundamental no precipitarnos ni ponernos metas extremas.

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