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Evaluar nuestros resultados de estudio


Tan importante como es estudiar es saber evaluar los resultados que estamos obteniendo. Una forma muy pobre es hacerlo meramente con las notas obtenidas hasta ahora, ya que los factores que influyen de un examen a otro son muchos y muy volubles entre sí: cansancio, dificultad de la materia, cantidad de horas estudiadas, preguntas concretas del examen, conocimientos previos de la materia, interés personal...

Aprender a administrar nuestro tiempo de estudio.


Saber administrar nuestro tiempo correctamente nos hace mucho más eficaces para poder mantener un ritmo constante de estudio. No consiste exclusivamente en fijarnos una determinada cantidad de tiempo diaria en la que estudiaremos, hay que aprender a organizarlo de tal forma que se equilibre el tiempo invertido junto a la satisfacción obtenida por haber realizado un buen trabajo.

Es primordial comprender que tenemos que administrar tanto el tiempo de estudio como el tiempo libre. Si simplemente pensamos el tiempo de estudio nos encontraremos que muchas veces el tiempo libre no lo aprovechamos como deberíamos, sintiendo que no hemos descansado correctamente para poder rendir al máximo en los momentos en los que estudiamos. 



Para ello dividiremos el tiempo libre en dos categorías:

Actividades improvisadas: 


Jugar a la consola, leer, hacer deporte; cualquier hobby que tengamos que nos sirva para desconectar. 


Inactividad: 


Esos ratos en los que no hacemos expresamente nada planeado y vemos pasar los minutos. 


Con el tiempo libre organizado podremos eliminar la ansiedad que sentimos al no estar estudiando ni haciendo nada en especial. Sentir que lo tenemos bajo control eliminará completamente esta sensación al estar siguiendo nuestro propio esquema de trabajo. Es interesante contar también las salidas planeadas que tengamos de antemano dentro de este tiempo, restándolo al tiempo de inactividad para no perjudicar el de estudio.

Para poder planificar correctamente el tiempo de estudio debemos seguir tres premisas. Primero debe ser un tiempo realista. No sirve de nada que planifiquemos que estudiaremos varias horas a una actividad sencilla y muy pocas a una muy difícil. En segundo lugar tiene que ser proporcionado a las necesidades del momento y al tiempo disponible en total. Si planificamos un examen con muchos días de antelación podremos invertir un poco menos de tiempo diario, complementándolo con otros estudios y el tiempo libre disponible. 

En último lugar tendremos en cuenta que esté bien distribuido. Aquí debemos ser sinceros con nosotros mismos y comprobar cómo funcionamos mejor . Hay gente que es capaz de estudiar varias horas seguidas sin sentir cansancio o estrés, y otros que trabajan mejor con descansos cada determinados momentos de estudio. Lo fundamental es evitar desmoralizarnos por no estar cumpliendo un tiempo de estudio que no está objetivamente bien organizado.