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Tecnología que cambia el paradigma de la educación

La educación es un tema que siempre ha tenido suma importancia, y más aún en estos últimos años que a medida que la tecnología ha avanzado, también se ha combinado como herramienta para permitir que los estudiantes alcancen el conocimiento que necesitan.



Sin embargo, existe un tema que ha tomado mucha importancia en el mundo de la educación, y justamente de ello vamos a hablar en este artículo. Se trata de "Lo que la tecnología no puede enseñar".

En concreto, la idea surge básicamente de cómo los docentes están impartiendo actualmente el conocimiento a los estudiantes. Es decir, siguen el mismo patrón de enseñanza de hace años.

Aprender a controlar los rituales que hacemos en las bibliotecas


Cuando vamos a la biblioteca con el paso del tiempo ajustamos nuestro comportamiento a una rutina que solo consigue hacernos perder tiempo de estudio. Mientras los primeros días comenzamos estudiando con todas nuestras energías, a medida que nos acostumbramos a ir podemos correr el riesgo de introducir conductas que en un principio son excepciones para desconectar del estudio o centrarnos mejor en él para acabar siendo obligatorias de realizar, aunque no nos demos cuenta de ello.

La importancia de la motivación al estudiar

El concepto de motivación siempre se ha tratado de una forma muy difusa, cuando es realmente uno de los pilares para poder estudiar en condiciones. Mostrar interés por lo que estudiamos, esforzarnos por ello, establecer metas de futuro son algunos de los resultados que obtenemos cuando estamos motivados en lo que hacemos. La falta de motivación reduce enormemente nuestro rendimiento, llegando a convertir sesiones de varias horas de estudio en apenas minutos de tiempo real concentrados. Por ello debemos aprender a valorar nuestra motivación y, en caso de no salirnos resultados positivos, saber cómo superar esta percepción.

Aprender a generalizar los conocimientos prácticos del estudio

La generalización en los estudios consiste en aplicar los conocimientos que adquirimos en más campos de los ya establecidos previamente. Esto quiere decir que relegar lo que aprendemos solamente a las definiciones que memorizamos y a los ejercicios prácticos de los que disponemos hara que los nuevos planteamientos basados en dichos conocimientos requieran un mayor esfuerzo por nuestra parte, debido a la necesidad de adaptar un conjunto de datos muy cerrado a una estructura completamente novedosa. 

Tendremos que aplicar los conocimientos de una forma práctica cuando los teníamos exclusivamente en forma teórica, siendo en muchas ocasiones una carga en tiempo y en trabajo.

Las teorías implícitas, cómo esquivarlas

Las teorías implícitas son una fuente constante de errores en nuestro día a día, incluyendo el ámbito de estudio. Como su nombre indica, son teorías sin fundamentación real con las que nos guiamos en multitud de aspectos, creadas a partir de experiencias personales que pueden ser desde vivencias que hemos tenido hasta ideas concebidas a partir de enseñanzas erróneas. 

Podemos ver este caso en el ámbito estudiantil cuando pedimos a un compañero que nos explique un área de la que no domina mucho: es muy probable que introduzca creencias personales y que a su vez complete las lagunas de memoria con lo que él cree que debe ir allí.

Evaluar nuestros resultados de estudio


Tan importante como es estudiar es saber evaluar los resultados que estamos obteniendo. Una forma muy pobre es hacerlo meramente con las notas obtenidas hasta ahora, ya que los factores que influyen de un examen a otro son muchos y muy volubles entre sí: cansancio, dificultad de la materia, cantidad de horas estudiadas, preguntas concretas del examen, conocimientos previos de la materia, interés personal...

Estudiar Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid


Psicología es una de las carreras que más ha cambiado con su paso de licenciatura a grado. Ahora son 4 años de estudio, teniendo que realizar un postgrado posterior de 2 años de duración para especializarte. Para los que todavía están cursándola o se acaban de licenciar pueden pedir convalidar sus asignaturas para obtener la especialización, según acuerdo después de revisar el expediente.

¿Estudiar o trabajar? Ventajas para tomar tu decesión


Este es uno de los debates más clásicos en la vida de cualquier persona, y es que ambos casos afectan directamente a las esferas más importantes que forman nuestro autoconcepto. Decidir uno u otro campo, o los dos, es inevitablemente algo que cambiará nuestra manera de vivir el día a día y nuestras expectativas de futuro.

El error de usar amuletos personales para los exámenes


Hay muchas personas que utilizan distintos tipos de amuletos personales para afrontar los exámenes. Llaveros únicos, estampitas, fotos de familiares, muñecos... la lista es interminable cuando comenzamos a recopilar datos. Incluso hay productos hechos específicamente para darnos buena suerte, los cuales son muy populares en época de exámenes. Pero tienen una base muy perjudicial para nuestro rendimiento y nuestros resultados posteriores, base que debemos tener clara a pesar de que los usemos porque pueden pasarnos factura con el tiempo.

Cómo estudiar varios idiomas a la vez


Hoy en día los idiomas son fundamentales, y mucha gente lejos de optar por prepararse uno decide intentarlo con varios a la vez, buscando mejorar de forma espectacular su currículum. Aunque es posible, es muy difícil estudiar más de un idioma y dominarlos en un tiempo razonable.

La indefensión aprendida al estudiar. Problema y Solución


La indefensión aprendida es un concepto que aunque habitualmente se utiliza en un contexto clínico tiene mucha importancia en los estudiantes, que la sufren sin conocer su nombre ni su existencia incluso. Consiste en adquirir una expectativa negativa sobre la relación entre lo que hacemos y los resultados que vemos en nuestro medio

Traducido al estudio es ni más ni menos la engorrosa sensación de que por mucho que estudiamos, que nos esforzamos siguiendo pautas y consejos para organizarnos o que sacrificamos aspectos de nuestra vida por trabajar más duro en el estudio no vemos que se refleje en mejores calificaciones, incluso en meros aprobados.

La organización como método de estudio

Como técnica de estudio ya hemos visto que el repaso no es el mejor método para plantear nuestra estrategia cara a los exámenes,lo cual no quita que a su vez puede complementarse con otras formas más depuradas que nos permitan afianzar el conocimiento. Es el caso de la organización, un método que utilizamos siempre de forma inconsciente, incluso en el estudio. Más allá su mayor uso es en la vida cotidiana, donde podemos recordar miles de datos sin haber realizado un ejercicio previo mientras material de nuestra carrera o idioma se vuelve insostenible.

La importancia del repaso al estudiar. Consejos


Repasar es el método de estudio más común, el que más realizamos todos al estudiar y prepararnos ante los exámenes, sean del tipo que sean. Realmente la técnica del repaso es la menos efectiva cara a un estudio eficaz. Es la primera que desarrollamos desde niños, y lo que es peor, la que más se fortalece en todos los cursos escolares. Memorizamos sin parar contenido el cual olvidamos sin remedio a medida que pasa el tiempo. Al arrastrarlo durante tantos años nos alcanza a las cotas altas de estudio, pudiendo pasarnos factura cuando nos encontremos con esos apuntes de cientos de páginas y libros enteros que estudiar.

Arrastrando los errores conceptuales en el estudio


Cuando estudiamos uno de los mayores peligros que corremos es el de mantener los errores que encontramos, a pesar de corregirlos en el momento e insistir con su repaso. Seguro que os habrá ocurrido en multitud de ocasiones: repasar una parte en particular del material y al hacerlo mentalmente confundir un dato en todas las ocasiones. Pasa mucho con fechas, autores y nombres de teorías, y repasarlos repitiéndonos continuamente la corrección, aunque intuitivamente nos parezca lo más adecuado, es la peor solución posible.

Como estudiar en Grupos de estudio: examinarse a uno mismo

Los grupos de estudio no suelen ser aprovechados al máximo en la mayoría de casos, reduciéndose a quedar en compañía para estudiar en la biblioteca. Aunque no es una mala práctica por el factor motivacional que aportan no dejan de ser incluso distractores en las épocas duras de trabajo, donde tenemos que estar concentrados exclusivamente en los libros y apuntes y no en las charlas y los descansos con ellos. Un buen grupo de estudio puede ser increíblemente eficaz para avanzar, mejorando en aspectos que no creíamos posible. 


Diferencia al estudiar para examen tipo test o examen a desarrollar


Siempre ha existido mucha teoría de pasillos y expertos alumnos sobre las diferencias entre estudiar un examen a desarrollar y un examen tipo test. Es cierto que hay un transfondo psicológico con el que justificar una forma de estudio u otra dependiendo del examen pero aún más cierto es que la clave para ambos es estudiar. No existe una mejor correlación entre una conducta y un resultado que la de estudiar mucho para sacar mejor nota. Puede parecernos una perogrullada pero no hay trucos mágicos, solo consejos que nos facilitan un acto que obligatoriamente tendremos que realizar aunque no queramos.

Estudiar en casa o en la biblioteca. Cómo estudiar


Aunque tengamos un hábito de estudio consolidado habrá momentos en los que obligatoriamente tendremos que estudiar a tiempo completo, como ocurre en los exámenes finales y en las pruebas de nivel de idiomas. Poder organizarla en condiciones nos ayudará a mejorar la calidad de nuestro estudio, evitando correr el peligro de confundir las horas sentados en una silla sin estudiar a fondo con las reales de provecho, siendo muy perjudicial al considerar que realmente estábamos preparados luego de recibir una mala evaluación.


El descanso, fundamental para un buen estudio


El tiempo de descanso es tan fundamental como el de estudio. De igual forma que aprendemos a planificar nuestra forma de estudiar debemos saber qué hacemos exactamente cuando descansamos, ya que la calidad del mismo influirá en la eficiencia del estudio posterior. Incluso si somos de estudiar diariamente un poco y no necesitar descanso, hay que estar preparados para los momentos que exijan más dedicación y esto incluye saber de antemano administrar correctamente los descansos.



Primero debemos tener claro que la relación de estudiar más con descansar más no tiene ningún sentido. La curva de aprendizaje es mucho menos pronunciada que la del agotamiento cuantas más horas estemos estudiando, y al hacer el descanso nos ajustaremos justamente a la segunda, teniendo un balance de estudio mucho menor. 

Esto se traduce en que si estudiamos, por ejemplo, cinco horas seguidas y decidimos que ya por hoy no estudiaremos más estaremos perdiendo tiempo de estudio real, ya que por una parte nuestra calidad de estudio habrá decrecido a medida que avanzaban las horas y el descanso es completamente desproporcionado, donde directamente no estudiamos nada. No quiere decir que sea mejor estudiar con muchos descansos, simplemente que debemos ver cómo funcionamos y cómo estamos estudiando de forma realista.

Por otra parte debemos entender qué significa exactamente hacer un descanso. Este punto es muy personal, igual que hay personas que descansan tomando un café hay otras que aprovechan para fumar alargando un poco más ese rato. 

La clave es ver hasta qué punto nos es útil lo que hacemos para recuperar fuerzas. Ese mismo café puede ponernos más nerviosos, o si nuestra opción es sentarnos a hablar al volver a la silla de estudio notaremos que estamos de igual forma agarrotados. Lo mejor es buscar algo que nos relaje tanto física como mentalmente, haciendo que desconectemos completamente de la actividad de estudiar. Charlar unos minutos con alguien mientras se da una vuelta, jugar con la mascota o cualquier conducta que haga que nos olvidemos esos minutos de estudiar nos ayudará.

Un último punto es el del tiempo que dedicamos a descansar. No debe ser necesariamente pequeño, lo fundamental es que nos permita al retomar el estudio volver llenos de energía. Si con descansos de una hora completa nuestra siguiente hora de estudio es perfecta ese es el tiempo que debemos dedicarle, independientemente de lo que veamos en los demás.

Planificar las actividades de estudio


Saber planificar nuestras actividades es tan fundamental como el propio acto de estudiar. Planificarlas no es solo crear un plan de estudio al inicio de las sesiones, se realiza tanto en el déficit de actividades como en el exceso, a la par que cuando no tenemos ningún tipo de organización sobre ellas. Al igual que en el establecimiento de objetivos debemos tener en cuenta también las actividades que nos resultan placenteras, sin centrarnos exclusivamente en las meramente relacionadas con el estudio.



Hay muchos tipos de actividades y saber clasificar en cada apartado la actividad en concreto que tenemos planeada nos ayudará para el esquema general que estemos creando:

  • Actividades obligatorias / actividades optativas:Debemos diferenciar objetivamente cuándo hay actividades que debemos realizar seguro y cuáles nos permiten un margen de decisión. Estudiar cara a un examen es obligatorio y deberemos sacar tiempo pero buscar bibliografía adicional para llevarlo mejor preparado es algo optativo que podemos desechar en caso de ir muy ajustados, evitando que nos cree una sensación de ansiedad por sentir que no damos lo mejor de nosotros mismos.
  • Inaplazables / No urgentes: Muy relacionadas con el anterior apartado, hay que saber organizar las actividades para no acabar saturados poniéndolas en orden de resolución temporal. Estudiar es fundamental pero aunque tengamos el examen la semana siguiente si hay que entregar un trabajo con anterioridad deberemos centrarnos en él.

  • Placenteras / Desagradables/ Neutras: Estudiar suele ser clasificada como desagradable cuando debería ser una actividad neutra, que forma parte de la vida diaria. La valoración que hagamos de cada una nos facilitará la actividad relacionándola con las más atrayentes en un principio, a la par que dejamos de considerarlas como desagradables.

  • Individuales / Colectivas: Este es uno de los errores más comunes, considerar que estudiamos de forma mucho más sencilla cuando vamos acompañados a las bibliotecas. Estudiar es un acto individual, y no necesitamos a nadie más para poder ejecutarla. Debemos asumir la individualidad de la mayoría de nuestras actividades para no convertirlas en dependientes de los demás.

  • Flexibles / Rígidas: La flexibilidad en el estudio es tener la posibilidad de realizarlo de diferentes formas, ya sea con apuntes, bibliografía oficial, horas seguidas, descansos intermedios... Verlo de una forma rígida nos limitará a la hora de trabajar.

Como establecer objetivos al estudiar

Saber establecer objetivos es tan importante como el propio tiempo de estudio. Debemos aprender a diferenciar los distintos objetivos que nos planteemos, sabiendo definirlos correctamente y conociendo los tipos principales que existen. La forma de plantearnos debe ser siempre con una estrategia hacia atrás, donde estableceremos primero el objetivo final y luego los necesarios para alcanzarlo.



Los dos tipos de objetivos son:

Objetivos finales


Los que deseamos conseguir como meta última, realizando actividades como asistir a clase, estudiar en casa o recibir clases de apoyo.

Objetivos intermediarios


Los obligatorios para poder acceder a los finales. Se dividen a su vez en objetivos inmediatos y objetivos a medio plazo.

Una forma correcta de plantearse aprobar los exámenes finales es establecer objetivos intermediarios semanales en horas de estudio y ejercicios de prueba, que a su vez para ser cumplidos necesitarán de objetivos inmediatos como es preparar correctamente el material u organizar nuestro tiempo de estudio. Hay ocasiones que directamente los objetivos inmediatos nos llevarán prácticamente al objetivo final, como es el caso de trabajos para casa o pruebas de nivel, lo que hace que sea aún más interesante dividir nuestros objetivos con este esquema.

Los objetivos intermediarios deben ser claros, operativos, flexibles y estimulantes. Para entenderlo mejor seguiremos con el ejemplo de preparar un examen:
  • Un objetivo claro es el que podemos definir claramente: aprobar el examen, no decir ''estudiar'' o ''hacerlo lo mejor posible''
  • Es operativo cuando tenemos claros los pasos requeridos: estudiar x horas al día, prepararse determinados temas, utilizar un material concreto...
  • La flexibilidad es lo que hace que el objetivo sea realista por sus posibilidades: cumplir las horas de estudio a la vez que asistimos a clases, tenemos vida social y realizamos otras actividades.
  • Ser un objetivo estimulante es el que arroja por sí mismo los motivos por el que lo cumplimos: aprobar el examen para pasar de curso, para quitarnos esa asignatura, para tener buena nota.


Como veis establecerse un objetivo para el estudio es mucho más que concienciarnos de que debemos estudiar. Utilizando estos pequeños esquemas podremos organizar mucho mejor todos los aspectos relacionados con el estudio, permitiéndonos ajustar nuestro horario día a día sabiendo que estamos seguros de lo que hacemos.